Nuestra actitud frente a la vida se construye a partir del imaginario o sistema de lenguaje en el que nos movemos. Algunos individuos toman como centro gravitatorio existencial una religión y su codificación de la vida se realiza a través de parámetros morales, otros se rigen por una política de corte social y determinan su conducta a través de una ética, y así se puede seguir hasta abarcar todas las posibilidades que podemos observar.

Cuando hablamos siempre decimos desde algún lugar, yo creo que ese lugar es nuestro propio sistema de lenguaje el cual tiene como fronteras para distinguirse de otros sistemas de lenguaje los miedos, los tabús y las obsesiones. Podemos decir hasta donde se nos permite decir, más allá de ahí sólo existe la amenaza de un poder superior que nos podrá penalizar.

Mi miedo actual es la situación económica global y los resultados que va a tener ésta sobre mi propia libertad. Principalmente por tres motivos:

  • La amenaza de la precariedad es un arma que poseen ciertas corporaciones para introducir medidas que hacen retroceder los derechos individuales. Un ejemplo reciente viene desde la UE al haber permitido la ampliación de la jornada laboral a 65 horas semanales. El mecanismo es sencillo, “vivimos en tiempos difíciles, si no quieres quedarte sin trabajo debes aceptar estas condiciones”:
  • La crisis de las hipotecas subprime ha dejado ver que el valor más importante para hacer funcionar la economía es tener un control absoluto sobre la trazabilidad de las mercancias, en este caso los individuos que solicitan hipotecas. Esto puede ser extensible al campo de las aseguradoras o la publicidad. Es por ello que creo que vamos a asistir a una creciente incorporación de tecnologías  centradas en escudriñar hábitos y factores de riesgo.
  • Las crecientes tensiones sociales motivadas por la crisis y el planteamiento de modelos de ciudades basadas únicamente en el consumo hace que en este espacio se esté intensificando el control social. Ya sea desde normativas reguladoras de la conducta como es la Ordenanza Cívica que está instaurada en Barcelona, como con la creciente introducción de cámaras de videovigilancia o la identificación digital de los individuos.

Estos tres motivos se cruzan en este blog. Exponerme a visibilizar mis opiniones y mis actitudes hace que la precariedad me atraviese. Es ponérselo muy fácil a ciertos departamentos de recursos humanos.